7 tipos de aspirantes a candidatos

Hay diferentes tipos de aspirantes a candidatos en la competencia política. Los más evidentes son aquellos que hacen hasta lo más absurdo con tal de darse a notar.

Que contestarías si te preguntaran y tú, ¿porqué quieres ser candidato? ¿porqué tú? ¿porqué ahora?

La historia de la competencia política es la historia de mujeres y hombres que no esperaron a que las cosas pasen y decidieron hacer que pasaran.  

Pero también es la historia de muchos otros personajes que aspiraron a ser opción para contender por un puesto de elección popular orillados por los más diversos y legítimos motivos.

En la elección de 2021 hubo  decenas de miles candidatos compitiendo en México por alguno de los más de 3,400 cargos de elección popular en juego y cada uno tiene sus propios anhelos. 

Te comparto los principales tipos de aspirantes a una candidatura para competir en un proceso electoral. 

EL INGENUO Y SOÑADOR 

Son los idealistas y soñadores que creen que la sola pureza de sus intenciones los hará ser elegidos. Suelen creer que son los únicos que quieren el bienestar comunitario. No prestan atención a la organización de su partido, a la estrategia electoral y al desarrollo de una marca personal que los haga diferentes.

Sus pronunciamientos son vagos, poco concretos y llenos de retórica. Nunca ganan.

EL RESIGNADO Y OBLIGADO

Por lo regular son aquellos que aspiran a puestos mayores como una gubernatura, pero terminan aceptando competir por una diputación o una alcaldía. Su disciplina partidista es ejemplar y acatan lo que sus dirigentes o jefes políticos les dicen. También los hay quienes siendo funcionarios públicos exitosos, son enviados a competir en una elección porque tuvieron un buen desempeño en el gobierno o en alguna responsabilidad visible. A veces triunfan. 

EL AHIJADO DEL INFLUYNTE

Sus aspiraciones  y después sus candidaturas, son el resultado de un compromiso de las cúpulas, de los sectores o de los liderazgo políticos. Por lo general son poco conocidos, no tienen trayectoria política, experiencia en el servicio público o trabajo partidista.

En la mayoría de las veces, ese compromiso obliga a las estructuras del partido a hacer un lado los méritos de los compañeros para trabajar para estos aspirantes de compromiso. Pocos casos llegan a triunfar.

EL ETERNO MERECEDOR 

Toda la vida han trabajado con empeño, han servido con profesionalismo y han recorrido su comunidad. Pero nunca los toman en cuenta. Creen que antigüedad es capacidad y que el hecho de tener años en el trabajo partidista los hace merecedor de las candidaturas y en ocasiones cuando no hay más opciones, logran hacerse de la nominación para competir por un cargo de elección. 

EL AMBICIOSO

Es uno de los principales tipos de aspirantes. En el fondo no les interesa alguna candidatura; su inversión financiera en la política suele ser para obtener algo a cambio de desistir o aceptar otro puesto. Tienen capacidad económica para promoverse, hacer ruido en las redes sociales y llamar la atención de las cúpulas partidistas. Es una manera de iniciar un proyecto político de largo plazo en representación de intereses de grupos o sectores del partido.

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EL LÍDER COMPETITIVO 

Son quienes triunfan; tienen una personalidad definida y una marca política propia que los hace originales, memorables y finalmente elegidos. Muy disciplinados y organizados, se rodean de gente profesional a la que sí escuchan, conocen los problemas y las inquietudes de la gente porque recorren su comunidad casa por casa y lo más importante los caracterizan sus ideales, las luchas que encabeza y saben comunicar el beneficio social y comunitario de sus proyectos. 

EL PERDEDOR PROFESIONAL 

Compiten para no competir es decir, cobran por \’hacer bola\’ o dividir al electorado y ayudar asi, a quien les paga a simular competencia. Todos saben de ellos pero pocos aceptan su existencia. Representan una de las peores expresiones del sistema político que aún persiste en América Latina. Llevan años siendo candidatos sin ninguna posibilidad y no ganan, no porque no puedan, sino porque no es su fin. Su objetivo es el beneficio económico de la farsa a la que se prestan.